JAVI PILES
Javier Piles Císcar nació en Valencia, en 1.968. La afición de su padre por el tenis hizo que sus cinco hijos estuvieran familiarizados con la raqueta desde que saltaron de la cuna. ‘Y a los seis años me apuntó a la escuela de tenis del Sporting, donde estaban de profesores Eduardo Folgado y Pancho Alvariño' . El patriarca de los Piles, Juan, llegó a ser campeón en la categoría de veteranos, y en el año en el que se redactó este libro, 2.007, era habitual verle a diario jugando en las pistas del CT Valencia. Y, claro, de casta le viene al galgo… De hecho, su progenitor fue quien le regaló su primera raqueta, ‘una Slazenger de madera' , aunque las marcas con las que compitió como profesional fueron, principalmente, Prince y Wilson.
‘Cuando cumplí los nueve años me enviaron a hacer una prueba para ingresar en la Escuela de Competición del CT Valencia' , y allí estuvo tres años yendo cada tarde, de 18 a 20 horas. ‘Recuerdo de aquel tiempo las prisas con las que salía de Agustinos, donde estudiaba. Las clases terminaban a las seis, y me iba corriendo del colegio a la parada del autobús. Me subía al 70 y siempre llegaba tarde al Club…' . John McEnroe y Bjorn Borg fueron sus primeros ídolos, ‘aunque de los primeros tenistas que recuerdo de ver por la tele fueron Ilie Nastase y Jimmy Connors' .
Tratando de imitar sus golpes, Javi fue evolucionando con la raqueta. Piles es un zurdo cerrado, y su talento le valió para ingresar en la Escuela Regional de la Federación Valenciana de Tenis. Los entrenadores que la llevaban eran, entre otros, Ximo Alamá, Pancho Alvariño, José Luis Fliquete y Manuel Miguel Ariño. ‘Y los jugadores que integramos aquel grupo, en categoría infantil, fuimos José Francisco Altur, José Luis Aparisi, Luis Sanchis, Vicente Solves, Nicolás Romero, Alberto Fernández, Julio Faguas, José Vicente Cañizares y yo' .
Estuvieron juntos hasta los 14 años. Luego se fueron fragmentando pero Altur y Javi Piles siguieron juntos en el Club de Tenis Valencia. ‘Allí estaban Caucho Alvariño, que era un referente para todos, José María Oltra, Rafa Mensua, que acababa de volver de estar varios años en Barcelona, Borja Uribe, Enrique Almudéver y Vicente García Quijada. El coach era, cómo no, Pancho Alvariño' . Altur y Piles eran los más jovencitos, y fue entonces cuando Javi comenzó a jugar sus primeros torneos fuera de la Comunidad Valenciana: ‘El primer viaje fue para disputar el campeonato alevín por equipos, en Barcelona. La capitana era Fátima Dicenta, y de jugadores fuimos José Altur, Alberto Fernández, Sonsoles Hurtado, Elena Ordiñaga y yo. Hicimos el desplazamiento en tren, y la experiencia fue fantástica. Además, íbamos a enfrentarnos a los clubes de Barcelona, los buques insignia del tenis español' . El torneo se disputó en las pistas del RCT Barcelona, donde se disputa el mítico Conde de Gozó, y se midieron a tenistas de la talla de Javier Sánchez-Vicario, Tomás Carbonell, Carlos Costa y Mireia Castella -que años más tarde se casó con David Serrahima, Director Ejecutivo del Open de Tenis de la Comunidad Valenciana, manager de Juan Carlos Ferrero y uno de los hombres más prestigiosos en el mundo de la raqueta-.
A ese torneo le siguió el “Joan Compta”, que en aquel 1.982 se disputó en el CT La Salut de la Ciudad Condal. Oltra y Altur fueron a competir junto a Javi Piles, y en la final se impusieron al RC Polo barcelonés. Fue el primer gran resultado en el currículum tenístico de Piles. ‘Y con 15 ó 16 años comencé a jugar los torneos Nacionales. Altur destacaba por encima de todos, y con nosotros también estaban Paco Hernández y Alberto Fernández. Pero no teníamos ayudas de la Federación y nos pasamos cuatro años autofinanciándonos. Por las mañanas entrenábamos en el CT Valencia con Josele Moreno y por la tarde estudiábamos. Y así es muy difícil tener la opción de progresar de la que sí gozaban los catalanes' . Piles decidió anteponer el tenis a los estudios. Llegó a completar el Bachillerato, pero se matriculó en COU (el último curso pre-universitario en los planes de estudios de los años ochenta) en el Instituto Luis Vives de Valencia ‘y ni siquiera fui el primer día' .
A los 17 años, Javi Piles conoció a su alter ego: Juan Olivert. ‘Coincidimos en el autobús que nos trasladaba a León, donde íbamos a jugar un Nacional. Aún no éramos mayores de edad y, claro, lo del carnet de conducir tenía que esperar, así que nos chupábamos las carreteras de España en buses de líneas regulares o autocares… y no eran tan confortables como los de hoy en día, te lo puedo asegurar' , recuerda Javi. Así empezó la relación de la pareja que, con el tiempo, se convirtió en los Globetrotters del tenis valenciano…
‘Juan Olivert y yo enseguida conectamos. Hicimos grupo y nos pusimos a entrenar con Caucho, en Playpuig. Nos llegó la edad de decidir si probábamos suerte en el circuito ATP, pero era demasiado evidente que aquello nos supondría una ruina económica muy difícil de remontar. Y económicamente era mucho más rentable centrarnos en los Nacionales' . La decisión, por tanto, era bastante obvia. Olivert y Piles se convirtieron en la pareja estrella de los Nacionales del norte, sur, este y oeste de España. Eran, casi siempre, los favoritos y los que más finales y títulos alcanzaban. ‘Le dimos muchas veces la vuelta a la piel de toro. Recuerdo que cambiábamos el coche cada 200.000 kilómetros' . Javi heredó de su abuelo un Renault 5 blanco, ‘un TL, que los buenos eran los GT. Y con él hicimos un viaje a la localidad malagueña de Ronda que nos costó ¡nueve horas! En pleno verano y sin aire acondicionado, por supuesto' . Y con el coche lleno: a bordo viajaban Javi, Juan, Alexis Casañ, Pablo Martínez y Nicolás Romero. Y el raquetero de cada uno de ellos, por supuesto. ‘Por si fuera poco, en aquel viaje tuvimos un pinchazo. Estábamos en la provincia de Córdoba, eran las diez de la noche… y no teníamos gato. Así que a mis compañeros les tocó levantar el coche a pulso mientras yo trataba de atinar para meter la rueda de recambio en los agujeros de las tuercas' .
Javi Piles y Juan Olivert planificaban el calendario de torneos que iban a disputar ellos mismos. ‘Nuestro enfoque era tan profesional como cualquier jugador de Grand Prix, pero la diferencia era que nosotros no teníamos un entrenador a nuestra disposición ni teníamos como meta llegar a la ATP. Nuestro objetivo era sacarle jugo al tenis porque, por culpa de las carencias de infraestructuras, era una quimera pensar en dar el salto internacional' . Y siguieron devorando kilómetros, durmiendo en hoteles buenos y malos y tratando de exprimir al máximo los meses de calor, que eran los más prolíficos en buenos torneos. ¿A que es muy cierto definirlos como los Harlem Globetrotters del tenis valenciano?
Así estuvieron diez años, hasta 1.996. Convivían 40 semanas al año, y tal era su buen cartel en el Circuito Nacional que reclamaban su presencia desde torneos que se disputaban, en la misma semana, en distintos puntos de España. Eso llegó a provocar situaciones realmente curiosas. ‘Llegamos a disputar cinco torneos distintos en diez días. Una vez jugamos una final en Cazorla (Jaén), en domingo, y el lunes por la mañana competíamos en San Sebastián. Así que no había más remedio que pasar la noche conduciendo. Nos turnábamos al volante. Aquel torneo de Donosti tenía un cuadro de tan sólo 16 jugadores, entre los que estaban tenistas tan importantes como Sergi Bruguera, Jordi Arrese o Guillermo Pérez Roldán. Perdimos Juan y yo en primera ronda y nos apuntamos al Open que comenzaba al día siguiente, el martes, en Segovia. Como tampoco nos clasificamos para la segunda ronda, el miércoles jugamos una ronda adelantada en Cullera… y rematamos la semana en Alicante!!' . Un circuito realmente estresante, y que se repitió varias veces, ‘como aquella en la que jugamos en Oliva lunes y martes y el miércoles ya estábamos en Gijón para disputar otro torneo. Aquello lo repetimos la semana siguiente en Irún y Sueca... incluso llegamos a plantearnos la opción de alquilar una avioneta!' .
Javi Piles y Juan Olivert, por extraño que parezca, jamás tuvieron el menor roce. Convivieron diez años y forjaron una amistad que dura hasta hoy en día… pero tarde o temprano tenía que llegar el momento de abandonar toda esa locura de viajes y torneos sin parar. ‘A punto de cumplir los 28 años comencé a trabajar en una escuela privada de tenis que había en el Club Sierramar, en Picassent. Allí estuve seis años, pasándome ocho horas dando clases los sábados y los domingos. Lo compaginaba con la competición, pero poco a poco me fui desvinculando de los Nacionales' .
Y también lo simultaneó con su primera gran experiencia como entrenador de élite. En 1.992, la Federación Valenciana de Tenis impulsó, mediante la figura de José María Oltra, un proyecto de escuela de competición a la que se incorporó Piles. ‘Allí pasé cuatro años, establecidos en el Club Español de tenis, ocupándome principalmente de Juan Giner, Manu Sala y Pepe Fibla' . Y las dotes de entrenador de Javi dieron sus frutos: Pepe, el hermano mayor de Fernando Vicente Fibla, llegó a estar varios años entre los mejores tenistas del mundo; por su parte, Juan Giner llegó a estar en el lugar 150 y Manu Sala logró colocarse en el puesto 282 del ranking ATP. Todos ellos, cuando eran entrenados por Javi, estaban el categoría júnior, ‘y el primer torneo que me fui a disputar como entrenador de ellos fue en 1.997. Fue el Campeonato de España, en Cáceres, y recuerdo que lo ganó el zamorano David Sánchez' .
Luego llegó el torneo de Lleida: ‘Era el campeonato de España cadete, y yo iba en calidad de capitán de la selección valenciana, integrada por Anabel Medina, Elena Caldás, Vicente Vicens, Rafa García y David Ferrer' . Esa fue la primera vez que tuvieron contacto Javi y Ferru : ‘David venía de estar un tiempo en Barcelona, y lo conocíamos en el mundo del tenis porque era el hermano pequeño de Javier Ferrer, que había llegado a ser un muy buen tenista' . Como anécdota, Piles recuerda divertido que David ‘se acalambró en aquel torneo y tuvo que abandonar su partido por culpa de las rampas' .
Al cumplir los 31 años, en 1.999, Javi Piles se dio cuenta que necesitaba un cambio de aires. ‘Acepté una oferta del Club de Tenis Denia para ocuparme de la dirección deportiva. Me alquilé una casa en la playa y me puse a trabajar' . Su labor allí era doble: dirigir el club y ocuparse de entrenar a las promesas. Y un buen día se presentaron allí los padres de David Ferrer. ‘Después de su estancia en Barcelona, David había estado un tiempo en la Academia Equelite. Estaba clasificado el mil y pico en la ATP, ya que había conseguido su primer punto para el ránking en un torneo Satélite. Los padres veían que necesitaba algo diferente para seguir progresando, y me ofrecieron trabajar con él. Denia estaba cerca de su casa, en Jávea, y les resultaba cómodo llevarlo a diario para que yo lo entrenase' . David estaba en aquella época un tanto confuso: ‘de hecho, con el talentazo que tiene, llegó a dudar de si quería o no seguir jugando y se planteó colgar la raqueta con tan sólo 19 años. Parecía que le molestara jugar tan bien al tenis, y había llegado a tomárselo como una obligación laboral en lugar de pensar que era un sueño a punto de hacerse realidad. Incluso se puso a trabajar un par de días en la construcción de una obra que dirigía su tío, pero enseguida se dio cuenta que era mejor dar golpes a la bola con la raqueta que poner ladrillos encima de un andamio' .
Javi aceptó, y comenzaron a trabajar juntos. Corría el año 2.001. Los inicios no fueron fáciles. De hecho, había días en los que David llegaba a entrenar un tanto desganado. Javier tenía que hacerle reaccionar como fuera y llegó hasta el punto de ‘encerrarle en alguna ocasión en el cuartito donde almacenábamos las bolas. Le decía que cuando quisiera entrenar me avisara, pero que mientras tanto le dejaba allí, con el candado echado, hasta que se diera cuenta que teníamos que trabajar con entusiasmo' . Javi le daba pan y agua y David no paraba de llamar por el móvil a los compañeros del club y a otros entrenadores para que le sacaran de allí… ‘pero yo ya tenía a todos avisados de que no hicieran ni caso a sus peticiones de liberación. A mí no me resultaba nada grato ser tan duro' . Este divertido episodio apenas sucedió dos o tres veces, y hoy en día ambos protagonistas lo recuerdan entre carcajadas. Además, el caso es que David se dio cuenta de la lección que su entrenador le estaba queriendo enseñar, y se lo agradeció al poco tiempo ganando el circuito Costa Naranja. Aunque David jamás ha perdido su carácter. De hecho, él y otro de los grandes campeones que ha dado la Comunidad Valenciana, el ruso Marat Safin, deben de estar cerca de ostentar el récord mundial de raquetas estampadas contra el suelo en una sóla temporada…
Al año de iniciar su relación profesional, Javi consideró que debían abandonar Denia. Su mujer estaba embarazada de su segundo hijo y, además, la ciudad dienense estaba lejos de los aeropuertos de Alicante y Valencia, que tanto comenzaban a frecuentar. ‘Además, estaba saturado de tener que ocuparme a diario de dar clases a los socios adultos, dirigir la escuela de niños del club, entrenar tres horas diarias de tenis con David y, luego, salir a correr con él al final de cada día. Así que hablamos con Pancho Alvariño y José Francisco Altur para integrarnos en su Academia, Tenisval, que ya habían radicado en el Club Saladar de Silla' . Javi se puso a vivir en Benifaió y David se alquiló un piso en Valencia.
Había llegado el momento de debutar en el circuito ATP. ‘Y el primer torneo grande al que acudimos fue, en abril de 2.002, a Estoril (Portugal), donde cayó en primera ronda ante Marat Safin. Y en julio de ese mismo año jugamos en Umag (Croacia). Apunté a David en la fase previa y alcanzó el cuadro final. Luego ganó a los argentinos Guillermo Coria y David Nalbandián, y se plantó en la finalísima, donde le superó Carlos Moya' . A continuación llegó su primer contacto con la gloria, en el mes de septiembre: ‘Fue en el torneo de Bucarest, en Rumanía. David lo ganó sin ceder un solo set, y doblegó en la final al argentino José Acasuso' . Javi Piles goza de un gran respeto entre los entrenadores más importantes del ATP Tour. Además de por los resultados de su pupilo, por ser uno de los coaches más conocedores de los métodos de preparación física y por su afición a los maratones. La primera que completó fue la de Benidorm, en 2.004, y aprovecha sus dotes como atleta ‘para ser mejor que David en algo y, de paso, que no me pierda el respeto' . Pero eso no quita para que alguno de ellos pronto le bautizara con el apodo que le acompañó en sus primeros años como entrenador de Ferru: le llamaban McGyver, aquel protagonista de una serie de televisión de la década de los ochenta y que tenía tal ingenio que era capaz de convertir el artilugio más simple en una sofisticada arma. ¿La razón? ‘Pues porque yo mismo modificaba las raquetas de David para alargarlas. A Ferrer le viene mejor, por su estilo de juego, manejar las raquetas longbody , algo más largas que las convencionales. Y yo viajaba cargado de herramientas para serrar los mangos y, con distintas empuñaduras que conseguía, quitaba el tapón de la base del grip y soldaba en el hueco la prolongación hasta conseguir la longitud que quería' . Era frecuente ver a Javi por cualquier torneo del mundo con una pequeña sierra, pegamento y demás utensilios de bricolage. Y no sólo eso: también comenzó llevando a los primeros viajes su propia máquina de encordar. ‘Y me gasté bastante dinero pagando el exceso de peso en los equipajes que facturábamos, pero para mí era importante colocar yo mismo las cuerdas con las que quería que jugara David, con la presión exacta que yo pensaba como la idónea' .
David Ferrer recibe las últimas instrucciones tácticas previas a cada partido un rato antes de saltar a la pista a enfrentarse al rival de turno. Dónde atacar, los puntos débiles del adversario, el planteamiento a seguir según se vaya desarrollando el partido… ‘aunque lo principal es el tenis que tiene David. La derecha es su golpe definitivo, es uno de los mejores restadores del circuito y, aunque no parece que sea especialmente hábil, me sorprende a menudo con los golpes que sabe improvisar en momentos puntuales. Y los puntos menos fuertes que tiene, como el saque, son a los que dedicamos más tiempo. Es un placer verle esforzarse y mejorar' , comenta satisfecho Javi.
Precisamente, las dudas que a veces le rondan la cabeza son el principal acicate que encuentra David para no desfallecer en el esfuerzo. ‘Es un currante nato. Sabe trabajar, y eso es una ventaja muy importante para cualquier entrenador, no sólo para mí. Además, es un tenista que a todos sus rivales los ve buenísimos, aunque él sea netamente superior, y eso le sirve para entrar en la pista dispuesto a dejarse la piel para sacar adelante el partido' . Javi Piles considera que la calidad de los coaches españoles es muy alta, al igual que la de los argentinos. ‘¿Una referencia? A riesgo de dejar de citar a entrenadores muy importantes, me parece ejemplar el trabajo que desarrolla Toni Nadal, técnico de Rafa' .
No es fácil que dos caracteres tan fuertes como los de Javi y David convivan tantas semanas al año. ‘Y más cuando a mí me toca estar encima de él para que sea más ordenado. Hago un poco el papel de poli malo, pero los dos sabemos que es parte de mi trabajo' . El propio Javi también sufre los rigores de las giras largas : ‘Estar fuera de casa más de dos semanas cuesta, y hay veces que nos tiramos meses sin tocar nuestra tierra. Es duro, y es fundamental tener la suerte de que tu familia acepte que este trabajo sea así' . No queda más remedio que armarse de paciencia, ‘porque todos sabemos ganar, pero hay que aprender a aceptar que en este circo también se pierden partidos y se ha de aceptar sin que te afecte en exceso. Además, tras cada derrota ya hay esperando un nuevo torneo…' .
Es curioso, pero un entrenador de un gran tenista baila en el límite de la autoridad y la potestad, porque el coach ha de guiar los pasos del tenista pero el verdadero jefe es el jugador, que es el que paga al equipo técnico, físico y médico que le rodea. ‘Con David tengo la suerte de que nunca, hasta ahora, se ha planteado cambiar de entrenador. Sabe que nuestra relación va más allá, que hemos estado juntos muchos años. Eso me permite trabajar sin la incertidumbre de los resultados. Es bastante similar al grado de confianza que tienen Juan Carlos Ferrero y Antonio Martínez Cascales' . Además, el entorno más próximo del campeón valenciano confía ciegamente en la labor de Javi. Y siempre, compitiendo o en una exhibición, ésta es la estampa: David batiéndose en la pista y Javi observando a su pupilo, discretamente y sentado sólo en la primera fila de un rincón de la grada. |